Missile Command juegazo para Nintendo NES

A principios de los años ochenta, las relaciones entre EE UU y la URSS eran más tensas que nunca después del final de la Segunda Guerra Mundial. Los desfiles en la plaza Roja, el Muro de Berlín, el espionaje y el constante miedo a la posibilidad de una guerra nuclear son hechos que se vieron reflejados en los medios de comunicación, en el cine, la literatura, el cómic y, como no podía ser de otra forma, también en los videojuegos, cuyo mayor exponente de este triste periodo de la historia fue Missile Command, según comentan en NESMini.es

La idea para la creación de este juego surgió de un artículo sobre satélites aparecido en una revista. Dicho artículo llegó a manos de Lyle Rains, codiseñador de Asteroids que, junto a Dave Threurer, comenzó a trabajar en la recreativa que en un principio se pensó en llamar Armaggedon debido a las pesadillas sobre holocaustos termonucleares que sufrió Threurer durante su desarrollo.

La trama de Missile Command es muy simple: seis ciudades están siendo atacadas por una lluvia de misiles y nosotros nos encontramos al mando de tres baterías antimisiles con las que debemos interceptar las bombas enemigas.

Para cumplir con nuestra misión manejamos por medio de un trackball o esfera una única cruceta que sirve como punto de mira para todas nuestras torres de defensa, las cuales se encuentran una a cada lado y otra en el medio de la pantalla. Nuestro armamento no es ilimitado: en cada una de las torretas defensivas contamos con diez misiles, además tenemos la desventaja de que estas también pueden ser alcanzadas por el fuego enemigo y resultar destruidas, con lo que perderíamos gran parte de nuestra escasa munición.

La partida termina cuando todas nuestras ciudades queden destruidas, momento en que el monitor mostrará un rotundo The end que, a diferencia del Game over tradicional del resto de las recreativas, consigue acentuar la sensación de exterminio que hemos sufrido en el juego.

Para facilitamos un poco las cosas, cada cierto número de puntos seremos recompensados con una nueva ciudad que se sumará a las que aún nos queden en pie, pudiendo llegar a superar el número inicial de seis ciudades. Por supuesto, como era habitual en los títulos de la época, el juego no tenía fin, por lo que cada una de las fases era más complicada que la anterior y con más misiles a batir que se movían a mayor velocidad. En las pantallas números 255 y 256, que son conocidas como «Ox Stages», la puntuación que obtenemos por derribar los objetivos es multiplicada por 256, por lo que superar el millón de puntos no es difícil una vez llegamos a este nivel.

Pero también hay un fallo de programación gracias al cual, cuando conseguimos 810 000 puntos, el número de ciudades que debemos defender aumenta a 150, por lo que nos podíamos pasar horas y horas disfrutando de este adictivo videojuego.

En 1983, tres años después de la aparición de Missile Command, Ronald Reagan propondría la Iniciativa de
Defensa Estratégica (IDE), un sistema antimisiles que fue más conocido popularmente como «Guerra de las galaxias»,
¿simple coincidencia?

Missile Command
Fecha de creación: 1980
Desarrollador: Atari
Distribuidor: Atari
Género: Escudo antimisiles
Plataforma: Arcade